Descripción
Tres edificios a menos de 200 metros entre sí que cuentan la Granada de 1492 a 1521: la alhóndiga nazarí que los Reyes Católicos heredaron y preservaron, la universidad islámica que convirtieron en Ayuntamiento, y la capilla que Isabel fundó semanas antes de morir y Fernando nunca vio terminada.
El 2 de enero de 1492, Fernando e Isabel entraron en Granada. Llevaban diez años de guerra para llegar hasta aquí. Lo que hicieron los días siguientes define mejor que nada quiénes eran: mantuvieron en pie los monumentos nazaríes que podían haber derribado, convirtieron la universidad islámica en Ayuntamiento en lugar de demolerla, y encargaron un hospital general para los heridos de su propio ejército. Dos años después llegó el segundo acto: el 31 de marzo de 1492, desde la propia Alhambra, firmaron el Edicto de Granada que expulsaba a todos los judíos de España. En ese mismo año, Colón llegó a América. Granada fue el escenario donde se decidió la arquitectura del mundo moderno. La Capilla Real fue la última decisión que tomó Isabel en lúcido: la firmó en septiembre de 1504, enferma y sin levantarse de la cama en Medina del Campo, sabiendo que no viviría para verla construida. Fernando murió doce años después sin haberla visto terminada. Los dos monarcas que cambiaron el mundo no vieron ninguno de los edificios que mandaron construir en Granada terminados en vida. El patio del Corral del Carbón, el mihrab de la Madraza y la cripta de la Capilla Real son los tres espacios donde esa historia se puede leer directamente en la piedra.

